COMENTARIOS MES DE JULIO DE 2010
Nos vemos tras el verano en la Misa de apertura del curso.
Nos vemos tras el verano en la Misa de apertura del curso.
LLego Mayo, mes de nuestra Amantísima Titular María Santísima Madre de los Desamparados.
NO HAY MÁS CERA QUE LA QUE ARDE,
¿NOS CENTRAMOS MEJOR EN LA FERIA?
Ya se respira diferente en Sevilla, yo respiré algunos recuerdos que tenía y que os dejo aquí para el que lo quiera leer, un abrazo.
“Cuando el azahar se cuela entre los recuerdos y nos dibuja una sonrisa en nuestro rostro; cuando las golondrinas vuelven a sus nidos para darle nuevo vida; cuando en la madera de la rampa se escucha el corretear de los chiquillos que juegan; y cuando en el Salvador se abren las puertas, todo comienza en la ciudad que corona de flores a una Madre por ser original Sagrario, y le rinde el mayor de los cultos a su Hijo por ser el enviado de Dios Padre para salvar el mundo que vive en pecado.
Las campanitas de la Borriquita repican cuando los costaleros llevan al cielo el paso, sus claveles rosas traen perfumes de entrada triunfante mientras Sevilla espera impaciente que el incienso se haga presente entre sus calles y plazas. Es Domingo de Ramos, y en poco tiempo Jesús será de sus vestiduras Despojado y en la Cena Consagrado. Será lágrimas de una Estrella capaz de llenar un río de Amarguras a su paso por el puente, mientras la Paz por la plaza de España va alcanzando el Amor de la Madre que ve como un cirineo de San Roque le ayuda a su hijo a llevar una pena que es injusta por el hombre y que lo llevará a la Buena Muerte.
Y llegó el Santo Lunes, y por Sevilla iban dos Cautivos caminando con sabores maireneros, pues llorando los seguían una misma Madre con dos nombres, Mercedes y Rosario. Volaba también desde Santa María la Blanca Paloma en busca de la Redención que Cristo iba mostrando. Sonaron las Aguas porque en el Museo ya expiraba Jesús las Penas que Vera Cruz iba derramando en el silencio de Santa Marta y en el gozo del Soberano Poder de San Gonzalo.
Y el Martes en San Esteban no se burlaron, pues las Almas de los Javieres sabían al Dulce Nombre que en la Santa Cruz de los Estudiantes la Candelaria iba meciendo en un palio con varales hechos de los olores de su barrio.
El Miércoles, cuando el Señor ya está agonizando por no haber Salud en San Bernardo, un romano de la Lanzada atravesó su costado y ya ni su Sed la calma el Carmen que se convierte en dolor inesperado. El buen Fin está cerca mientras la corona de espinas va por Burgos derramando Siete Palabras como Remedios que los Panaderos vienen clamando.
Lo Exaltaron el Jueves y, a una Columna de tabaco lo ataron en un Valle de Pasión donde se cerraban sus ojos mientras la oscuridad se hacía porque los cuatro faroles de los Negritos se iban apagando. Pero no hay Quinta Angustia que no supere Jesús que eleva de rodillas su cuerpo cuando escucha en Montesión el sonar de los Rosarios.
Madrugá de Silencio que en el Gran Poder de una mala Sentencia su Madre no pierde la Esperanza por el arco ni en el puente, pues de Triana y por la Macarena su gente aclaman en palmas de ánimos. Ella verá sus Tres Caídas por el Calvario, mientras en su tez morena de Gitano se reflejan las Angustias de una ciudad que ve como todo se está terminando.
El Viernes expirará el Señor que por Triana va caminando para que el Sábado Sevilla vea como el Salvador muere como cualquier ser humano. Pero es también Sevilla la que verá que la fe se resume en la Resurrección, en la esperanza de que hay un amanecer para cada día. Y así la ciudad seguirá año tras año, los naranjos embriagando las calles con el azahar, la luz entrando por cada rincón y plazuela, el incienso colándose por cada poro de nuestro cuerpo y una melodía de corneta que nos hace presente siempre a Cristo.
Ya se huele la ciudad que aclama una Semana, se escucha, ya se siente el rachear del esparto. Abre tus puertas Salvador, que Sevilla impaciente está esperando.”
Que tengáis todos una buena estación de penitencia
“Es bueno, sin duda, tener o hacer uso de algo que, en Sevilla, siempre se ha tratado que impere: El sentido de la medida y la mesura”
Adolfo Arenas Castillo
La reunión solicitada al Comisionado mediante la carta que podéis ver en este blog, se celebró el pasado día 17 de febrero. Acudimos, por petición expresa de Jesús Creagh, Carlos Montes y yo. En hora y media se desgranaron diversos cuestiones, todas ellas relacionadas con la hermandad, que eludo especificar porque de todos son conocidas, así como de la situación por la que atravesamos. Quedaron en el tintero muchas cuestiones, que confiamos se expongan en próximas reuniones.
Se desenvolvió en un clima de dialogo y compromiso, analizando los pros y contras de distintos asuntos. Intentamos transmitir que existen un gran número de hermanos preocupados por el devenir de la Hermandad y que les gustaría recibir razones fundadas sobre determinadas decisiones, así como, del alejamiento, que se siente, de la Institución, con respecto a los que la componen. Le explicamos que, cuidando determinadas formas, y analizando el sentir de muchas normas que quizás no estén escritas, pero que se han ido construyendo a través de 84 años de historia, es posible desterrar muchas incomprensiones.
Quiero aprovechar estas líneas para pediros que sigamos intercambiando opiniones sobre nuestra Hermandad aquí y en cualquier sitio. Ello enriquece a los que la conocemos y sirve para ayudar a conocerla. Siempre desde el respeto a la Institución y a las personas. La discrepancia, sin estridencia, es posible.
José María Hernández Caro.
Publicado por Jordi de Triana con Marta en pasionensevilla.tv on febrero 1, 2010 at 12:55am
“CAPATACES Y COSTALEROS
Los verdaderos protagonistas de este hermoso idilio amoroso de siglos Sevilla-Semana Santa son las Sagradísimas Imágenes Titulares de cada una de nuestras hermandades y cofradías.
Mientras Ellos permanecen inmutables al paso del tiempo, nosotros pasamos de largo, somos como la cera que se consume lentamente a lo largo de la Estación Penitencial.
Los costaleros formamos parte de la nómina de nuestra cofradía. No somos ni mejores ni peores que el resto de los hermanos que conforman cada cortejo procesional. Ocupar un lugar bajo las trabajaderas supone para nosotros alcanzar un sueño. El mismo sueño que de niños cumplimos al vestir por primera vez la túnica de nuestra Hermandad.
Nuestra ceguera, a veces, nos hace olvidar que de los pequeños detalles alcanzamos los grandes momentos. No tiene sentido buscar un protagonismo absurdo e innecesario. Cada costalero como cualquier hermano entiende su papel dentro de la Hermandad de manera particular. Los costaleros no aparecen por generación espontánea y sin previo aviso. Son hermanos que con el tiempo tomaron una decisión y sintieron que su lugar en la cofradía estaba cargando con el peso del amor y de quienes realmente dan sentido a la Hermandad.
Debajo de un paso se viven experiencias inalcanzables para quienes no tuvieron la fortuna o bien no sintieron la llamada del costal del amor a Dios y su Madre. Momentos en los que las fuerzas flaquean y los kilos empiezan a caer como pesadas lozas, al instante un grito de ánimo que hace levantar los cuerpos y una cuadrilla que a un mismo grito hace olvidar cualquier señal de desfallecimiento. Existe mucho de verdad bajo la parihuela, pero como buenos hijos de Dios, esas mismas diferencias que puedan existir en cualquier ámbito de la Hermandad se traslada a las entrañas de nuestros pasos.
Obviamente cualquier triste acontecimiento que atañe a capataces y costaleros suele tomar tintes de notoriedad en el seno de la Hermandad y como reguero de pólvora se extiende al exterior. De una pequeña chispa puede originarse un gran incendio. La labor del capataz es difícil y en ocasiones poco gratificante. Establecer hasta donde debe llegar el capataz y cuales son los límites del costalero es tarea ardua y complicada.
Indudablemente el capataz debe tener voz y mando, siempre siguiendo las directrices marcadas por la Junta de Gobierno y sin extralimitarse en el ejercicio de sus funciones. Capataces y costaleros son dos distintas acepciones que confluyen en un mismo fin: pasear a Dios y su Madre por las calles de Sevilla como bien se merecen, manteniendo siempre la idiosincrasia y el sello propio de la Hermandad.
Lamentablemente, y en más ocasiones de las deseadas, la relación entre capataces y costaleros no es todo lo fluida y cordial que sería de desear. La falta de entendimiento radica en la ausencia de un diálogo fluido y sincero, y de esa mano izquierda tan necesaria en la figura del capataz a la hora de comunicar a un componente de su cuadrilla una decisión un tanto dolorosa para él.
Una vez más debemos ser ecuánimes al plasmar nuestra particular visión sobre un tema un tanto extrovertido y no caer en la injusta generalización. “
LLEGAMOS A FEBRERO, LLEGAMOS AL INICIO DE LA CUARESMA, VEREMOS QUE NOS DEPARA ESTE MES.
Gestionado con WordPress