SAN ESTEBAN VOLVERÁ
Hemos corrido todo tipo de riesgo haciendo guerras.
¿No es hora de que nos arriesguemos también para conseguir la paz?.
(Ramsay MacDonald)
Amanece, lo primero que hago es asomarme al balcón y mirar con algo de angustia el cielo, está azul pero con algunas nubes blancas que se mueven con cierta e inquietante rapidez. Se lo comento a mi mujer y entre ella mucho mas optimista y yo mismo me doy ánimos y me convenzo de que no lloverá. Me ducho rápidamente, me visto y salgo para San Esteban mi barrio. ¿A quien me encuentro primero nada mas dar la vuelta en la Puerta Carmona?, a Manolin que junto a Manolo Calvo dan su paseo diario. Manolin, el que mejor sabe hacer el nudo wilson del mundo, le doy un beso y como no, con las manos dispuestas en su espalda y con el pantalón un tanto alzado me advierte que la veleta de la iglesia está mirando a la calle Buen Viaje.¡Venga Manolin que no llueve hombre!. Continúo hacia la iglesia y empiezo a saludar y dar los buenos días a mucha gente, la Chari con algunos de sus nietos cruza la calle con precaución, Pepe el de las Piletas, el Masca, Enrique el Bigote, el Pastelero, Rafael el de la Plaza Pilatos, gente del barrio. Echo de menos a Basilio y a Gonzalo esa persona bajita que pintaba estupendamente sobre cualquier material y que tenia una historia y un no se qué especial. Llego al rellano de la acera frente a lo que ahora es una frutería, si donde antes Rosario tuvo ese puesto de chucherías desde donde vigilaba a todo el mundo sin dejar pasar la oportunidad de recordar a todos su sevillismo. Donde mismo se ponía mi padre para ver pasar los coches como hace la gente que viene del pueblo esperando a que Ramón abriera la tasca. Pues ahí en ese rellano sigo saludando a gente pero esta vez con algo mas de énfasis, no por nada sólo porque son gente que no ves todos los días, Jesús el chivo, Luife el del callejón de la calle Imperial, Quique Fernández, Miguel Román. ¡Hombre! ¿Como estas?. Bien muy bien. ¿Y la familia? También. ¿Lloverá?. ¡No hombre no!. Un par de besos y llego a la iglesia.
Aquí ya los saludos y las miradas encendidas son interminables, Julián, Paco Montes, Miguel, el Carpintero, Antonio, Mercedes, Pepe, Ana, Juan Luis Lastrucci, Morilla, Agustín, Paco Coria, Isidro, el Chato, la Lole, Pérez Suárez, Tovaruela, Morta, Martín, Rafael, José Antonio, José Maria, Pepito el Político, Nini, Esquembre, Mariluz, Rocha, Carlos, Reyes, mi querido Alberto el del punto y un largo etc.
Después de muchos besos y abrazos por fin entro por la ojiva de mis sueños, me dirijo primero al Cristo y ahí está Él, en silencio y llorando como siempre, como si nos quisiera decir algo que no todos sabemos entender. Las figuras aunque se burlan y custodian a Nuestro Señor, en San Esteban por ese mismo arte con el que se ven las cosas en Sevilla están mas bien dispuestas y colosales que nunca. Sobre todo Paco el Romano, con esas plumas blancas y desafiantes a la gravedad. Le hablo, rezo y busco a mi Palio. ¡Ay mi Palio!. Sencillamente impresionante, las flores impecables, las velas perfectamente alineadas como siempre, la plata bien limpia, pero sobre todo Ella sublime, con esa mirada morena y cabizbaja que tanto me gusta. Le hablo, rezo y me despido hasta luego.
Salgo y después de volver a saludar a tantos y tantos hermanos enfilo la Calle San Esteban en dirección a la ferretería, hoy por hoy creo que el único reducto que nos queda de aquella calle San Esteban de antaño, donde íbamos enviados por Boby por las llaves de la Puerta Carmona ó por la espada del romano y Francis su dueño, nos daba un hierro liado en un papel de periódico que llevábamos de vuelta a la iglesia orgullosos y con mucho cuidado no vaya a ser que se nos cayera y partiera por el camino. Antes al pasar y mirar hacia la calle Vidrio ¡ojú! San Esteban pura, como dice un amigo mío la guardia pretoriana, el Peluca, el Peligro, Carlitos el labio, Francis, el Carmona, el Lirio, Arroyo, el Guti, el Niño, Cerquera, Rodri, el Mona y algunos más. Me paro con ellos porque sino te riñen y nos tomamos una cervecita, una nada mas que luego……. Entre charlas nos acordamos de Juanma, ese entrañable amigo y mejor persona que trabajaba en las Piletas y que por esas injusticias inexplicables que tiene la vida y que por las cuales incluso llegamos a dudar de todo, un día se nos fue. Después de recordar las mismas pero sin embargo bien avenidas anécdotas de siempre me voy que si no me lío y sin que nadie se dé cuenta me he ido ya.
Llego a casa, almuerzo, o mejor dicho intento almorzar algo. Un filetito de pollo a la plancha, una ensalada, un yogur y empiezo a vestirme. Mi mujer agobiada por tener que hacer tantas cosas en tan poco tiempo y mi hijo el monaguillo mejor peinado y mas guapo del mundo, sigue contando y recontando una y otra vez los caramelos, estampas y medallitas que va a repartir con toda su ilusión.
Llego a la Iglesia. En ella todo es alboroto, todo son capas celestes y caras de ilusión. D. José me saluda con esa paz que solo personas como él tienen. Perico reparte con seriedad las varas e insignias. Se abre la puerta, entra un rayo de luz y un aplauso rompe el barullo de dentro. Se oyen las primeras voces de los hermanos capataces. Sale mi Cristo, como siempre, elegante y despacito, sin prisas, suena La Clámide Púrpura, ¡que momento!, recuerdos de los que nos faltan se nos vienen a la cabeza que producen inevitables lágrimas en los ojos de muchos que intentamos tragar sin conseguirlo y nos produce mas nerviosismo aún si cabe. Continua el paso de Cristo terminando ya la revirá para enfilar la Plaza de Pilatos, muy despacito, ahora con la marcha Costalero y poco a poco deja de verse desde dentro. Llegó la hora de Ella, suenan de nuevo las voces de los hermanos capataces. ¡Isra! ¡Quééééé! ¡Que nos vamos ya!. El silencio y la emoción se pueden cortar con un cuchillo. ¡Los dos costeros a tierra por iguá!. ¡Un poquito mas a tierra la trasera! ¡Duro valiente con Ella!. Y siempre con una inoportuna antelación suena el aplauso que rompe la magia de ese momento y con mas lágrimas en los ojos el Palio sube hasta casi rozar el cielo. Suena Reina de San Esteban, flautitas y campanitas puestas con el corazón para que Ella reparta alegría a los Desamparados que para eso su advocación es esa. Algunas marchas mas sonarán por algo o por alguien ¿verdad Paco Montes?, ¿verdad Juan Benítez?. Cultura musical no dudo que no tengan algunos pero de cultura musical sanestebeña tenemos hasta quien puede dar clases en la universidad. Ya lo dijo un tal Stravinski de nombre Igor: No basta con oír la música; además hay que verla.
Y así con la alegría que siempre nos ha caracterizado y de la cual estamos orgullosos marchamos hacia la Catedral, el día mas corto del año ha empezado ya, el mas corto y de los mas esperados por todos. Sin embargo, no es el día mas importante de la Hermandad. No hermanos hasta ahora si lo había sido pero hoy por hoy no es el día mas importante. Preguntárselo sino a Nuestro Cristo y a Nuestra Virgen. El día mas importante será aquel en el que todos seamos capaces de extender nuestra mano hacia quien ahora ni tan siquiera le hablamos. Aquel en el que hermanos ahora separados se unan en un abrazo y un perdón sincero. Aquel en el que con la ayuda y participación de todos volvamos a ser la Hermandad de San Esteban. Aquel día en el que no permitamos que ningún hermano deje de venir a convivir y disfrutar con nosotros de todo lo anteriormente relatado por pensar de esta o de otra manera. Ese día tiene que llegar, no olvidéis que todos somos San Esteban y eso es lo que hemos defendido hasta la saciedad, una Hermandad abierta, una Hermandad sencilla pero acogedora, no seamos ahora nosotros los que olvidemos esos principios, pensad que solo fue un mal sueño y que sólo hasta entonces SAN ESTEBAN VOLVERÁ.
Saludos.
ultimonazareno.