LA OJIVA

Abril 15, 2009

MIÉRCOLES SANTO

Guardado en: Hermandad — administrador @ 9:12 am

Aquí tenéis algunas fotos de la comida de costaleros del Miércoles Santo.

COSTALEROS 1

COSTALEROS 3   COSTALEROS 2

COSTALEROS 5   COSLALEROS 4

Abril 13, 2009

EL RESUMEN DE ALGUNOS

Guardado en: Opinión — administrador @ 7:15 am

LUCES
(Escrito por José Cretario Domingo, 12 de Abril de 2009 01:25)
 

- Va muy bien la reforma emprendida en el palio de la Virgen de los Desamparados. El martes santo, con una caída frontal recrecida y restaurada el palio tuvo mucho más empaque porque sus proporciones se hicieron más lógicas.
 

 

CONTRALUCES
(Escrito por José Cretario Domingo, 12 de Abril de 2009 01:36 )
 

- Y que mal lo pasaron en la entrada del palio de San Esteban. Me cuentan que habitualmente no ha sido así, pero el paso, entró casi arrastrando.
 

 
Opinión. Los contras de la Semana Santa
(M. G. H.  http://www.artesacro.org/)
 

- La perdida de idiosincrasia de algunas hermandades, que no tienen punto intermedio en busca de su definitiva identidad. El ejemplo mas claro es San Esteban, que es una cofradía irreconocible en la calle en el andar de sus pasos, y que quizás con un pequeño apretón de tornillo hubiese bastado, no cayendo en las fáciles tendencias globalizadoras impuestas por los capataces de moda, en la que todas las cofradías parecen iguales.
 
 

PEPE ARIZA SE RETIRA
(Escrito por Esteban Romera Lunes, 13 de Abril de 2009 00:09)
 

- Esta decisión fue comunicada de forma oficial por él mismo a su cuadrilla de la Soledad de San Lorenzo una vez concluida la salida procesional del pasado Sábado Santo.

Abril 7, 2009

MARTES SANTO 2009

Guardado en: Actualidad — administrador @ 12:11 am

QUE TENGAIS TODOS,

UNA BUENA ESTACIÓN DE PENITENCIA

Abril 3, 2009

EL NAZARENITO

Guardado en: Otros — administrador @ 6:53 am

Mañana del Martes Santo, un desasosiego inmenso y una profunda melancolía invaden mi corazón, por primera vez en muchos años al levantarme, no encuentro en el salón de casa planchado y sobre el respaldo de la silla, mi costal y mis perneras blancas. Es en ese instante cuando descubro ante mi lo que durante todo un año me había negado a reconocer. He hay la confirmación definitiva de que ya nunca mas saldría de costalero.
Entristecido por el momento y cegado por mi infortunio, no pude advertir que sobre la cama de mi hijo y reposando en un sueño de azul y crema, se hallaba el mas hermoso de los ropajes que un cofrade sevillano pudiera vestir, la túnica de nazareno de su Hermandad. A raíz de esa visión, un sinfín de maravillosos recuerdos afloraron en mi cabeza y vino a mi memoria una tarde de Jueves Santo y un nazarenito de la Hermandad de Montesión, que lucia inmaculada en la Plaza de los Carros una túnica nueva, que le había mandado a hacer su abuela Rosario, en una vieja sastrería de la calle ancha La Feria y que pudo pagar ,con mucho esfuerzo y sacrificio, arañándole unas pesetillas a su pequeña pensión  y regateándole al sastre, como solo sabían hacerlo aquellas mujeres de la generación de la postguerra. Como ya habréis imaginado aquel nazarenito era yo, y a medida que los recuerdos surgían en mi interior, mis sentidos se fueron agudizando, todo era viejo y nuevo ala vez, el olor del azahar, el sabor de la miel de las torrijas, el tacto de la tela de mi túnica, las calles del barrio, mis sentimientos, la propia semana santa, la vida en si. Dijo un poeta sevillano “que bonita esta Sevilla cuando Sevilla es volver” y en ese Martes Santo y aunque solo fuera por un día,  tuve la oportunidad de volver a mi infancia y  os aseguro que Sevilla de nuevo, volvió a parecerme la ciudad mas bonita del mundo.
 
Vestido de nazareno y pasado ya el mal trago de la mañana me dispuse a dirigirme a San Esteban. Salí de casa en dirección calle Castilla abajo y al llegar al Altozano pensé, que no había en toda Triana un nazareno mejor vestido, que ese gitano con antifaz y capa azul que se disponía a cruzar el puente caminito de Sevilla. Una vez en San Esteban era ineludible para mí la visita a la casa de Pilatos para ver a mis antiguos compañeros. Reconozco que no fue un momento fácil y que cada segundo que allí pasé, aunque reconfortado por las muestras de cariño de todos ellos mi pena se hacia mas grande y las ganas de cambiar mi túnica por un costal  no fueron pocas, así que preferí no permanecer demasiado tiempo y marchar al encuentro del resto de nazarenos que se encontraban en el interior de la iglesia. En el transcurso del corto trayecto entre ambos lugares nuevamente los recuerdos manaban sin parar por mi mente pero en especial uno por encima del resto, mi primera igualá y mi primera estación de penitencia, como costalero de San Esteban.
 
Recuerdo como llegue a la iglesia con mis veinte añitos recién cumplidos, con un sueño por llevar a cabo y toda la ilusión del que se enfrenta por primera vez al escrutinio, a veces feliz, otras desgraciadamente frustrante, de una igualá de costaleros. Dicho sea de paso, siempre me he considerado un tío con suerte y aquella noche he de reconocer que la tuve, porque después de ver como uno por uno iban igualando a todos los chavales presentes en la iglesia y cuando prácticamente daba por echo que este año no iba a poder ser, de pronto una voz ronca como de capataz antiguo se dirigió hacia mi, “niño ven paca” y allí que fui yo para colocarme en medio justo del resto de costaleros del  5 palo y poniendo el pulgar sobre mi cuello, aquella voz  inconfundible volvió a hablarme  “niño pruébate y en el próximo ensayo me dices como vas”. Y así fue como me incorpore a la cuadrilla, como se suele decir estaba de Dios que entrara y entre. A mi lo de pruébate me sonaba a que aquello me iba a pesar mas que las pirámides de Egipto y efectivamente si le quitabas tres o cuatro piedras a las pirámides, venían mas o menos a pesar lo mismo que el Paso de Cristo. Pero quien osaba ser el valiente que me iba a arrugar a mi, con mis veinte años y todas las ganas habidas y por haber , así que me calle la boca dije que todo iba perfecto y me presente en la Plaza de Pilatos vestidito de blanco, con mi costal debajo del brazo y dispuesto a partir la trabajadera.
 
A los cinco minutos de salir el paso ya me había dado cuenta de que lo máximo que  conseguiría hacerle era un arañazo de tanto clavar las uñas para retirarme del palo en las arrias, porque desde la primera levantá, ya andaba yo mas doblao que la nariz de un contraguía, total que como decía mi abuela “mientras el cuerpo aguante voluntad no falta” y como pude y a trancas y barrancas pude llegar hasta la iglesia de los panaderos, por fuera del paso sesenta músicos tocando ” Nazareno y Gitano” y por dentro, otro gitano soplando mas que toda la banda entera. Allí caían mas kilos que una romana del Mercasevilla y al toque de hay queó se arriaron los zancos y toda la dignidad del gitano se desparramo por el suelo con toda su gitanería como un goterón de cera caliente que resbala por el moco de un cirio.”¿Como estás chaval?” me preguntaba la gente, “pues si les digo la verdad y permítanme la broma, para que me sentéis en el paso al ladito del Señor y me llevéis para la iglesia a paso muda”. “Tu no te preocupes, tu lo que tienes que hacer es ponerte bien”. “Ponerme bien, si por eso me he desmallado por intentar ponerme bien”. “Tu tranquilo que el año que viene será mejor”. “ Y tanto que va a ser mejor, el año que viene la única cuadrilla que pienso ver, es la de Curro el Domingo de Resurrección en la plaza de toros. Pero como le suele suceder a todo el que llega por primera vez a esta bendita Hermandad, a esas alturas yo ya tenía metida en lo mas profundo de mi corazón la divina idiosincrasia de los hermanos de San Esteban y no solo volví al año siguiente, sino que aun sigo aquí y si Dios quiere por muchos años.
 
Ya dentro de la iglesia y después de haber rezado ante nuestros titulares me dirigí hasta el celador del tramo que me había sido asignado, cual no fue mi sorpresa, cuando un hermano nazareno que hablaba en nombre del Diputado Mayor de Gobierno, se dirigió a nosotros pidiendo voluntarios para portar insignias, puesto que no se habían podido cubrir con los hermanos solicitantes todos las plazas para ocupar estos lugares en la cofradía. Sin pensármelo un segundo me ofrecí voluntario y así sin esperarlo, me vi portando el Guión de Caridad en mi primera salida procesional como nazareno, algo que para mi fue todo un orgullo y mas aun en estos tiempos que corren, en los que son tan numerosas las familias necesitadas de la caridad, no solo de las hermandades, sino de todo aquel que este dispuesto a colaborar aliviando las penurias de tantos y tantos desfavorecidos. Enarbolar esa insignia, significa izar la bandera de la esperanza, mandar un mensaje de aliento, un nunca estaréis solos ante la desgracia, mientras que exista un solo cristiano dispuesto a repartir entre sus hermanos lo que solo Dios nos da, la capacidad de amar al prójimo como a uno mismo, para que podamos ponernos en el lugar de otro ser humano en momentos de necesidad y carestía.
 
Al pasar por la Plaza de Pilatos volví a acordarme de mi abuela, la vi reflejada en los ojos de una anciana que se comía a besos a su nieto, mientras le repetía que su niño era el nazareno mas guapo de toda la cofradía, y tendría que ser  así, porque las abuelas siempre dicen la verdad, inclusive cuando mienten. Dicen también que la historia es cíclica y que todo tiende a repetirse con el paso de los años, lo cierto es que al menos ese día, para mi todo retorno al principio, cuando en la Plaza del Salvador  y en los brazos de mi madre se encontraba mi hijo vestido de nazareno, con la túnica nueva que su abuela le había regalado. Como dije al inicio “que bonita esta Sevilla cuando Sevilla es volver”.
 
Reconozco que al principio me fue complicado guardar completamente las formas, ya que me era imposible el no interesarme por cada uno de los costaleros que pasaban junto a mi, a la salida de los revelos, pero de pronto todo cambió, la entrada en la Catedral, hizo que la estación de penitencia cobrara todo su sentido, me impresionó de tal manera, que mi recogimiento hasta la entrada en la iglesia de la cofradía, fue absoluto. El reencuentro con la verdadera razón de vestirme de nazareno ,fue sin duda, el mejor de los recuerdos del día, la reafirmación en mis creencias, mi fe y mi amor a Dios, me hicieron olvidar las ya por entonces tibias lamentaciones de la mañana, puesto que lo importante era estar allí y no el como me presentara vestido ante Dios. Y rece probablemente como nunca antes lo había hecho, di gracias al Señor por el día que encaminó mis pasos hacia San Esteban y por haber podido formar parte de la mejor cuadrilla de costaleros que pueda soñarse y que lo es no por su forma de andar  debajo de los pasos, sino por como lo hacen por fuera de ellos, siempre con la cabeza erguida, como solo los que tienen su conciencia y su alma limpia pueden hacerlo, hombres de buen corazón que supieron anteponer el beneficio de su hermandad al suyo propio, y que no dudaron nunca en poner la otra mejilla ante aquellos que los ofendieron y calumniaron, demostrando que el amor y el respeto a tus hermanos, son y serán la mejor de las chicotás, que un costalero de San Esteban pueda brindarle a nuestras sagradas imágenes. Y le di gracias también por  haberme permitido ser su nazareno y sentirme uno mas de estos ángeles de túnicas color crema, que todos los Martes Santo consiguen inundar  las calles de Sevilla de un mar de capas de azul intenso, que conforman un océano de luz y alegría por donde quiera que pasan, un trocito de cielo al alcance de todo aquel sevillano que quiera y sepa disfrutarlo. Pedí salud para los míos y alivio para estos duros momentos que atraviesa la hermandad y perdón, perdón para los que ya sea por exceso o por defecto, hallamos podido contribuir a que todo esto ocurriera, además de que Dios nos mostrara el camino de la senda que nunca debimos abandonar, e ilumine a las personas que tienen la tarea de devolverle la normalidad a la vida de la hermandad, cosa que a muy buen seguro, muy pronto podremos conseguir con la ayuda de Dios y la colaboración de todos, desde la base del respeto y la humildad.
De vuelta a San Esteban no podía ocultar mi felicidad y volví a recrearme en mis recuerdos, como la saeta que un año cante al Señor de la Salud en la entrada o el día que la cuadrilla apadrino a mi hijo, nunca os estaré lo suficientemente agradecido por ello, o el año que vestido de cocinero le di un par de chicotás al Señor por la Plaza del Salvador, o mi primera cuesta del bacalao, mi primera alfalfa, la comida de los costaleros, prácticamente una vida entera que paso ante mi durante aquel inolvidable Martes Santo. De regreso a casa después de los abrazos y felicitaciones con mis hermanos, vino a mi memoria por ultima vez el nazarenito de Montesión, al sacarme del bolsillo el último caramelo que me quedaba, ese que  siempre se guardaba para comérselo antes de irse a dormir, le quite el papel y me lo metí en la boca y lo único que me queda por deciros, es que al igual que al nazarenito, aquel último caramelo, me supo a gloria.
 
José Manuel Valle Herrera                                                           
Cuaresma del 2009

Abril 1, 2009

COMENTARIOS MES DE ABRIL 2009

Guardado en: COMENTARIOS — administrador @ 6:06 am

Hace poco escuche esto en boca de alguien:
 

(NO HAY CAMINO LARGO NI BREVE.
TAN SÓLO CUENTA EL TIEMPO QUE QUEREMOS EMPLEAR EN ANDARLO.)
 

Pero no te olvides y menos tu, que también cuentan y mucho las vallas que algunos dejan en ese camino, pero no temas que seguro, el saltar esas vallas, nos harán más fuerte.
 

…porque  ((el pasado es sólo un prólogo)) y el futuro tendrá muchos nombres, (e incluso algunos el futuro breve lo habéis hipotecado), pero no os quepa la menor duda que el FUTURO DE NUESTRA HERMANDAD lo marcarán SUS HERMANOS y no una “directiva” como si de un Club se tratara.

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