DE NUEVO EN DICIEMBRE.
Y nosotros seguimos hay, “PERIODO DE ESPERANZA, PERDÓN Y CURACIÓN DE HERIDAS”. …Y lo que nos queda.
Diciembre también es momento de recuerdos. Para que no olvidemos nuestra historia y para que aprendamos de la misma, recordemos quién motivo todo esto.
«Ha habido momentos en los que Dios no habitaba en San Esteban».
A finales de 2007 el cardenal decretó que tras la próxima Semana Santa, un comisario se haga cargo de la Hermandad de San Esteban tras una serie de episodios sucedidos en el seno de la corporación. Carlos García Guisado, que sigue ejerciendo como hermano mayor, no duda que es lo mejor que ha podido ocurrir y se muestra seguro de que a partir de ahora se abre un periodo de esperanza, perdón y curación de heridas.
-¿Por qué se llega a esta situación?
-Es algo que se veía venir, no sólo de ahora, sino que se viene fraguando hace años. El cuerpo social de San esteban está dividido en dos partes: una silenciosa, muy grande pero que participa muy poco, y otra minúscula pero que no ha aceptado que esta junta de gobierno haya actuado con total independencia y que haya buscado tan sólo el bien de la hermandad. Y ese grupo pequeño es el que ha motivado la situación actual.
-¿La idea de buscar un comisario ha partido de San Esteban?
-Palacio ha estado perfectamente informado de todo lo que acontecía en el seno de la hermandad. Y entre la junta de gobierno y el párroco, don José Robles, propusimos esta vía a Palacio. Allí se plantearon medidas muy graves pero se ha llegado a la mejor de las soluciones: que la hermandad esté bajo la tutela de la Iglesia por medio de Jesús Creagh.
-¿Es bueno que no sea hermano de la corporación?
-Mucho mejor, porque así no se sentirá mediatizado por ningún lado. Por otra parte, da el perfil perfecto, al ser un cristiano, servidor de la Iglesia y conocedor de las hermandades.
-¿Pero en Palacio están contentos por cómo ha venido trabajando su junta de gobierno?
-Gracias a Dios así es. Tenemos el respaldo total del señor cardenal. Prueba de ello es que seguiremos hasta después de Semana Santa. El propio Jesús Creagh me ha dicho que no entiende cómo se ha llegado a esta situación con una hermandad saneada en lo económico y en su patrimonio y que en los últimos tres años ha hecho más de 350 nuevos hermanos.
-¿Qué espera de esta nueva situación?
-Se abre un periodo de esperanza muy grande. Esta situación nos iguala a todos los hermanos de San Esteban, permitirá cerrar heridas y, entre todos, al menos por mi parte, la palabra perdón debe estar en nuestra boca en cada momento. Entre todos tenemos que luchar porque la hermandad sea más justa y más democrática. Es lo mejor que le ha podido pasar.
-¿Por qué lo dice?
-Porque ha habido momentos en los que Dios no habitaba en San Esteban. Es duro decirlo pero es así y hay que asumir la situación. Estoy convencido de que con Jesús Creagh todo va a cambiar y si nos esforzamos, este periodo no tiene por qué durar mucho tiempo. Nada se consigue sin esfuerzo. Y por mi parte no va a quedar. Estoy a disposición de la Iglesia y de Jesús Creagh e intentaré ayudar en todo lo que se me requiera.
-Por lo que dice, lejos de venirse abajo, se encuentra motivado.
-Estoy, al igual que toda mi junta, ilusionado y entusiasmado porque, repito, tal y como estaba San Esteban y los problemas internos que acarrea desde hace años, es lo mejor que le ha podido pasar para solucionarlo todo, algo que seguro hará Jesús Creagh.
El actual hermano mayor de San Esteban asume el hecho de que Palacio haya decretado un comisario para regir los destinos de San Esteban y cree que es lo mejor que le ha podido ocurrir a la hermandad.
ABC Sevilla